
Todo empezó alrededor de las once y veinte de la noche, hora en la que se recibió un aviso en la base de la DYA en Bilbao. Un equipo compuesto por el conductor, una enfermera y otro sanitario se montó en la ambulancia para dirigirse a la plaza Corazón de María, donde al parecer, un hombre supuestamente bebido yacía inconsciente sobre la acera. Cuando llegaron al lugar, se apearon y comprobaron que el hombre, de origen chino, «respiraba» y sufría una intoxicación etílica, según explicó ayer Marta a este periódico, poco después de presentar la denuncia por agresión y daños en la comisaría central de Garellano. En ese momento cinco individuos que se encontraban unos metros más allá se enzarzaron en una violenta trifulca. Después de comprobar que la vida del hombre no corría peligro, los sanitarios se subieron en la ambulancia y cerraron «todos los pestillos». Entonces, avisaron a la Policía, pidieron apoyo y dieron una vuelta a la manzana para volver a la plaza. «Nuestro error fue que al ver un coche negro con los intermitentes puestos pensamos que era 'la secreta' y nos acercamos».
Antecedentes
A partir de ese momento, «aquellos tipos empezaron a increparnos, a subirse en la ambulancia, arrancaron el 'limpia', rompieron a golpes el aparato de la megafonía...», describe Marta. Paradójicamente, les reprochaban que no atendieran al hombre al que al final ellos les impedían acceder. Cuando apareció una patrulla de la Policía Municipal de Bilbao, «se les echó todo el mundo encima. También les insultaron y gritaron, les tiraron cosas desde los balcones... hasta que empezaron las detenciones».
Los agentes locales detuvieron a dos de los implicados, los que habían provocado los daños en la ambulancia y obstaculizaban la labor de los sanitarios, acusados de los delitos de agresión y atentado contra la autoridad, amenazas, insultos y daños en ambulancia, informó ayer la Policía Municipal de Bilbao. Los arrestados son J.C.L.G., de 46 años, con antecedentes por delitos similares y por alcoholemia, y G.E.C.F., de 45, ambos vecinos de Bilbao.
«Cuando les dispersaron, volvimos a atender a la persona ebria», dice Marta, que en los últimos cuatro años ha sufrido otras tres agresiones. «Aún estoy esperando a que me paguen 600 euros de indemnización por una mujer que me dio una patada. Es más habitual los fines de semana cuando la gente bebe, aunque hay zonas en las que siempre hay problemas», se queja.










