Con una inversión de 318.000 euros y la labor conjunta con seis entidades dedicadas a la integración laboral -Padres de Ortzadar, Fundación Ikaslan, Cáritas Diocesana de Bilbao, Fundación Peñascal, Aguiantza Elkartea y Cruz Roja-, se ha desarrollado un plan «especialmente dirigido a los empresarios». Este proyecto se enmarca dentro del concepto de 'responsabilidad social corporativa' que tanta importancia ha cobrado en los últimos años. Desde La Caixa señalan que no se trata de un «fenómeno ocasional, de una moda, sino del reconocimiento de un hecho y de una necesidad». La empresa «no es una ONG». Reconoce que su objetivo es buscar beneficios pero, además, forma parte de la sociedad y de sus intereses.
Un centenar de empresas de las 193 contactadas, la mayoría del sector servicios, han contratado a trabajadores de colectivos «laboralmente frágiles». Para lograrlo, ha sido «fundamental» la dedicación de siete «técnicos de inserción social», una figura que se ha profesionalizado gracias a la firma de un convenio con la UPV. Los técnicos, según explicó su coordinadora en Vizcaya, Nati Puertas, promueven «procesos integrales e individualizados» y ofrecen «tutela, acompañamiento y ayuda» a estas personas para que vayan decidiendo «hacia dónde quieren caminar». Debido al éxito de la iniciativa, ayer se renovó el convenio con las seis entidades sociales y se ha ampliado a una más, la Federación Coordinadora de Personas con Discapacidad Física de Vizcaya.










