Según los expertos consultados ayer por este diario, las diferencias entre la red eléctrica de las capitales vascas y la de Barcelona son notables. Para empezar, hay que destacar que «en Euskadi, los grandes centros de trabajo y distribución están muy alejados de las urbes (Güeñes, Puerto de Santurtzi, cercanías de Hernani y afueras de Vitoria), mientras que en la capital catalana hay varias líneas de alta tensión dentro del propio casco urbano», explicó Javier Treviño, delegado de Red Eléctrica Española (REE) en la zona norte.
En este sentido, la geometría de la red desplegada en el País Vasco es más moderna y se asemeja a una malla, donde cualquier incidencia puede ser subsanada con rapidez y, si el problema es más complejo, se puede redistribuir el fluido a través de un tendido alternativo sin dejar a casi ningún cliente a oscuras. «Tenemos 40 operarios que se turnan para que podamos llegar y reparar en menos de una hora cualquier punto del sistema», apuntó Treviño.
Mayor demanda
Otro dato importante es el consumo, donde se aprecia una gran desigualdad entre Cataluña y Euskadi. La primera comunidad representa el 17,9 % de la electricidad total demandada en España frente al 7,3% de la segunda.
Por otra parte, el máximo responsable en la zona norte de REE, quien calificó el incidente de la Ciudad Condal como excepcionalmente «inusual» y vaticinó que «pasará a engrosar los manuales universitarios sobre esta materia», destacó también el hecho de que «en el País Vasco no exista un solo kilómetro de cable de alta tensión soterrado, mientras que en Barcelona la recuperación del sistema está siendo muy compleja porque gran parte del tendido discurre por el subsuelo».
Por último, Treviño también anunció que su compañía invertirá en los próximos cuatro años 125 millones de euros en Euskadi, de los que 85 se dedicarán a nuevas líneas, como la Penagos-Güeñes, mientras que los otros 40 millones se destinarán a la renovación y mejora de los tendidos ya existentes. «Necesitamos nuevas redes, porque Euskadi es una de las comunidades donde más está creciendo la demanda energética: casi un 24% en los últimos siete años». concluyó.






