El dueño, curiosamente, es un hombre, de nombre Cai Chunchang, quien asegura que pese a los escasos días que lleva abierto ya tiene muchas clientas, sobre todo oficinistas de entre 25 y 35 años. El local está decorado con pinturas tanto chinas como occidentales, y detalles supuestamente femeninos como cortinas rosas y violetas, bordados con mariposas y muebles en tonos pastel. "Por todas partes hay motivos románticos y femeninos", asegura la información.
La comida tiene numerosos toques internacionales, pensando en el gusto de las mujeres de Changchun por lo europeo, y así, ofrece desde pasta italiana a sushi japonés, acompañados por vino tinto y café, bebidas no muy habituales para los chinos pero que les encanta probar en establecimientos de aire occidental. La señora Bai, una de las clientas habituales del establecimiento, destacó que le gusta el nuevo restaurante porque "aquí no hay ruido ni huele a tabaco, es tranquilo y elegante".






