
Zapatero siempre ha defendido que la alianza con Moscú es fundamental para la «seguridad colectiva» y tanto en el Ministerio de Asuntos Exteriores como en La Moncloa insisten en que lo ocurrido no merece estropear unas relaciones que creen privilegiadas desde que España se incorporó a las cumbres de Rusia con Francia y Alemania, en marzo de 2005. El ministro de Defensa, José Antonio Alonso, insistió ayer, en esta línea, en que la supuesta traición del agente doble español no puso en riesgo la seguridad nacional, entendida como «cuestiones muy sensibles que nos afectan a todos y a cada uno de los españoles».
En cualquier caso, se puede dar la paradoja de que mientras Zapatero habla con Putin de la inversión de empresas españolas en el sector energético ruso -ése es, según el programa inicial, el principal objeto- el Congreso viva un intenso debate sobre la supuesta infiltración del Kremlin en los servicios de espionaje españoles. El director del CNI, Alberto Sáiz, ha pedido explicar lo ocurrido ante la comisión de secretos oficiales. Y el PP quiere que lo haga de manera inmediata. Pero los socialistas no ven motivo para alterar las vacaciones parlamentarias y ya han adelantado que habrá que esperar a septiembre.
Debate
La cámara discutirá sobre este asunto en la Diputación Permanente del próximo martes. El debate promete ser agitado aunque sólo sea como calentamiento para los meses venideros, una vez comience el periodo ordinario de sesiones. El primer partido de la oposición quiere aprovechar, precisamente, para solicitar la comparecencia del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, porque a su juicio debería dar cuenta del estado de las relaciones diplomáticas con Rusia tras la detención del espía.
El jefe del diplomacia española habló el miércoles por teléfono con su homólogo Sergei Lavrov, según indicó en un comunicado el Ministerio de Exteriores ruso, para tratar sobre «los preparativos para los próximos contactos ruso-españoles a nivel más alto», es decir, para hablar del viaje de Zapatero a Moscú.
De momento los dirigentes del Partido Popular han eludido hacer mucho ruido con este asunto. Pero, aún así, insisten en que hay demasiados puntos negros en la actuación del director de la inteligencia española que deberían ser aclarados. Mariano Rajoy criticó la «falta de seriedad y profesionalidad» demostrada por Saiz en su intervención del pasado martes ante los medios de comunicación y en una entrevista en Catalunya Ràdio aseguró que «no hay país en el mundo en el que el jefe del espionaje comparezca en rueda de prensa para hablar de una detención por algo que ocurrió hace tres años».







