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VIZCAYA
El reloj
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DE CUANDO EN CUANDO OLMO Hoy vuelvo a hablar de aquel reloj típico y tradicional que durante tantos años fue como el latido popular de la villa y que un buen día , sin saber como y sin saber por qué, desapareció misteriosa y lamentablemente de la vía pública para pasar al triste rincón del olvido.

Vuelvo a hablar de él porque me ha llamado por teléfono una buena amiga de este rincón periodístico, doña Maite de Garay, que además de estar enamorada de su Bilbao, posee una biblioteca y una memoria sorprendentes y de vez en cuando me informa, me corrige y me apunta datos y fechas de nuestra historia urbana. Yo un día le pregunte de donde sacaba tantos datos y tantos conocimientos, y ella, con un encantador gracejo me confesó que era una «rata de biblioteca» y gracias a ello había adquirido sus conocimientos.

Su llamada era esta vez para corregirme dos de los datos que yo di cuando hablé del reloj de las cuatro esferas. Sobre este tema me dice que posee documentación del mismo y que no estuvo sólo en tres lugares diferentes de la villa, sino en cuatro. Además de los que yo citaba: El Arenal, la Gran Vía y el Parque, el reloj estuvo también en la plaza del Ensanche.

Mi amable comunicante me corrige también el error que cometí cuando cité el emplazamiento del reloj en la encrucijada de la Gran Vía con la calle Astarloa. Yo dije que a un lado estaba el edificio de la Caja de Ahorros Municipal y al otro la centenaria pastelería de Arrúe, cuando se trata, efectivamente, de la pastelería de Arrese. Un lapsus calami de este servidor que corrijo encantado.

Y puesta a ofrecerme más datos, doña Maite me dice que la casa más antigua de Bilbao, que ha sido derribada para abrir esa amplia subida a Miribilla, parece ser que no quedará en el olvido, porque han debido guardar la ojiva de su puerta para ser colocada en algún otro lugar como recuerdo histórico. Espero que así sea, porque son estos detalles los que mantienen viva nuestra historia popular y urbana.
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