El reportaje de nuestro periódico (procedente de la agencia de prensa Colpisa) tenía un título espectacular y muy acertado: Se titulaba de una manera escueta y expresiva '¿Que viene el duque de Alba!'. Y aclaraba que por aquellas tierras belgas y holandesas, aún se utiliza el nombre del histórico militar español para asustar a los niños díscolos.
Es posible que algún lector al leer esto haya sonreído con algo de escepticismo pensando que puede ser una exageración eso de asustar a los niños del siglo XXI con un personaje que vivió en el siglo XVI, pero creo que yo estoy en condiciones de aportar una prueba personal de que esa afirmación es cierta. Que en el siglo XXI aún sigue 'vivo' el duque de Alba. Al menos lo seguía en el siglo XX, que fue cuando yo encontré la prueba.
En los años setenta mi mujer y yo hicimos un crucero por el Mediterráneo. En el comedor nos colocaban en mesas de cuatro personas y a nosotros nos tocó compartirla con un matrimonio ya maduro y de origen belga. Hicimos las presentaciones y el marido al enterarse de que éramos españoles nos apuntó inmediatamente con el dedo y soltó esta exclamación: «!Le duc d`Albá!» (¿El duque de Alba!).
Como fueron bastantes los días que duró aún el crucero, llegamos a tener cierta confianza y amistad y aunque estábamos los cuatro de acuerdo en que aquello ya pasó a la historia, charlando sobre el tema me di cuenta de que aún siguen vivas las «hazañas» que el duque de Alba y sus muchachos hicieron por aquellas tierras. El reportaje ese de nuestro periódico, no sólo era interesante y aleccionador sino cierto y su titulo no tenía nada de exagerado.










