
«Parece tercermundista», critica un asiduo al enclave. Entre las carencias advertidas por el público destaca la escasez de aparcamientos. La instalación por parte de la Demarcación de Costas de unas rocas de gran tonelaje con el fin de evitar el acceso de vehículos a una parcela que anteriormente ejercía de parking para unos trescientos coches ha agravado la situación.
La institución pública justificó la medida para mejorar una zona de dominio público marítimo-terrestre, que con los años presenta «un importante estado de deterioro, antes de acometer próximamente el plan de reforma integral de la playa». Los usuarios sin embargo, han mostrado su malestar por la decisión.
«Aparcar en Laga se ha convertido en una odisea. Los fines de semana si no vienes antes de las diez de la mañana tienes que dejar el coche a tres kilómetros, y si vas con niños es un suplicio», denunciaron varios vecinos de Gernika. Este año, además, el parking situado junto al arenal es gratuito, a diferencia de ejercicios anteriores en los que dejar el vehículo costaba 1,50 euros.
Para controlar los accesos, el Ayuntamiento de Ibarrangelu ha contratado a siete hondartzainas frente a los cuatro de temporadas anteriores. «Los días de mayor afluencia aquí rige la ley del salvaje Oeste porque todo el mundo quiere estacionar junto a la playa y como no tenemos autoridad para poner multas nos toman por el pito de un sereno. Los conductores mismos reconocen que prefieren pagar porque así tienen el sitio garantizado», explicó uno de los vigilantes.
Problemas de higiene
Ante la falta de espacio, los visitantes optan por estacionar en ambos arcenes de la carretera y en jornadas de sol los coches de los usuarios de Laga se unen con los de Laida. Los hondartzainas achacan esta masiva afluencia de público a la propaganda que circula por Internet, así como a la excesiva publicidad que realizan las instituciones sobre el arenal.
«La mayoría de los que vienen son extranjeros ya que a los vecinos de la zona no se les ocurre acercarse los días festivos», afirmaron. Muchos de estos visitantes llegan en autocaravana y pernoctan en el aparcamiento, «a pesar de que la acampada está prohibida. Intentamos echarles, pero no nos hacen ni caso», recalcaron.
Esta circunstancia genera, además, problemas de higiene en la zona. «Como a las ocho de la tarde se cierran los baños públicos, realizan sus necesidades en la zona del arbolado», se queja uno de los hondartzainas. Otra de las reclamaciones de los usuarios de Laga hace referencia a la falta de parcelas destinadas a los minusválidos, así como la proliferación de basuras y charcos cuando llueve.
«Las instituciones deberían tomar cartas en el asunto pero como está previsto realizar un macroproyecto de reordenación de la playa con sus diferentes aparcamientos, verano tras verano, la han dejado abandonada y los que sufrimos las consecuencias somos los trabajadores y usuarios», denunciaron los vigilantes.










