
Las obras de la torre comenzaron el pasado mes de marzo y está previsto que concluyan en 2011. A su lado se construirán dos bloques de viviendas, de siete alturas más planta baja, firmadas por el arquitecto Carlos Ferrater. Aunque los dos tipos de edificación se desarrollarán a la vez, los pisos no se entregarán hasta que no concluya el rascacielos por razones de seguridad. No puede haber gente viviendo en una casa cuando al lado se levanta un bloque de 40 pisos.
La torre está valorada en 200 millones -175 el edificio y 22,5 el terreno- En el mismo paquete, los dos inmuebles de viviendas suman otros 40 millones.
Salvo cinco plantas reservadas para un hotel, la torre se dedicará a las oficinas. Iberdrola abrirá su nueva sede en ocho pisos de la parte alta. Desde su cubierta, equipada con un helipuerto, se podrá contemplar una vista inédita. Como ocurre desde el Pagasarri, se verá el mar.










