
Por iniciativa del estudio de arqueología, un equipo de antropólogos estudiará los restos que aparezcan, con el fin de obtener un 'adn' de la población de antaño: sexo -número de varones y mujeres-, el estado de salud -en aquella época el tifus diezmaba a la población- y la alimentación. Para esto último también ayudaría el hallazgo de huesos de animales: qué especies había, cuáles eran utilizadas para alimentación, cómo se cocinaba antaño...
Los arqueólogos pretenden ir más lejos. Un porcentaje de las tierras removidas ahora serán almacenadas para buscar otros detalles. Una vez cribado, el terreno puede esconder semillas. Por ejemplo, si apareciera maíz, eso indicaría cuándo llegaron los productos americanos a Bilbao.










