La reforma de la antigua estación de Lezama y la construcción de un edificio anexo, en pleno Casco Viejo de Bilbao, se han cruzado en el calendario con la Aste Nagusia. La empresa constructora tiene que pedir permiso al Ayuntamiento para el acceso de camiones al solar, que estará prohibido del 12 al 31 de agosto. Esto supone «un retraso de 40 días», según el informe entregado a la Diputación, que ha sido aprobado en Consejo de Gobierno. A esta demora se unen algunas sorpresas que han surgido durante la excavación.
En la parcela se encontraron «una serie de muros de mampostería con arcos y algunas dovelas» de los que no se tenía conocimiento, por lo que tuvieron que ser examinados por un arqueólogo. Finalmente, se autorizó su demolición ante «el nulo valor de los mismos». Poco después apareció una canalización de mampostería de 1,40 metros de longitud que tampoco figuraba en los planos. Aunque está fuera de servicio, adquirió un «caudal importante» tras una fuerte tormenta, por lo que deberá ser desviada.
El plan de obra, «muy ajustado», tendrá que adaptarse a estos contratiempos. El año pasado también surgieron problemas al ponerse al descubierto el «deterioro estructural» de la antigua estación. Los refuerzos y mejoras necesarias para garantizar la seguridad del edificio exigieron dos prórrogas y una inversión adicional de más de 600.000 euros. El presupuesto del proyecto, que permitirá sacar a la luz materiales que ahora 'duermen' en los almacenes del Museo Vasco, asciende a 3,8 millones.










