Los DVD, veinte en total, recogen toda esa música y canciones populares de ayer, y yo diría que de siempre, porque esa música es eterna. Pero sobre todo para nosotros los bilbaínos ya veteranos que dejamos la juventud bailadora muy lejos, esa música es una vuelta atrás, una auténtica cura de rejuvenecimiento.
Y escuchando esos discos -el señor García llama discos a todo lo que es redondo- hemos podido darnos cuenta de algunas de las letras de ciertas canciones que estuvieron de moda en su tiempo y que oídas desde la distancia y con mente un poco analítica resultan en verdad asombrosas y hasta despiporrantes. Les pondré un par de ejemplos.
En uno de los discos encontré, por ejemplo, la canción del gran artista (porque lo era) Juanito Valderrama que lleva por título (la canción, no Juanito) 'El emigrante' y que comienza con una estrofa que me atrevo a calificar como terrorífica. En ella el cantor , que debía ser uno de los miles de españoles que se fueron a América a hacer fortuna (hacer las Américas se decía entonces) se lleva como recuerdo de su patria una medalla de la Virgen de San Gil y un rosario.
Y aquí es donde surge de pronto el terrorífico detalle que es como para que la novia salga corriendo despavorida sin despedirse de su amado. Porque lo que pretende su amado es hacerse un rosario con todos los dientes y muelas de su amada. La copla lo dice literalmente: 'Me voy a hacer un rosario con tus dientes de marfil para que pueda rezarlo cuando este lejos de ti'. Yo supongo que se trata de una metáfora porque el amor, por muy fuerte que sea, no alcanza el nivel que se precisa para dejarse arrancar la dentadura entera.
Pero me doy cuenta que con estos comentarios me he quedado sin sitio y tendremos que dejar la otra canción para una nueva tertulia. No se me vayan, porque la del torero también tiene gracia.










