
La regata tiene su origen en la hazaña de tres amigos de Iparralde que, alentados por las historias de los viejos pescadores acerca de sus viajes por el Cantábrico, decidieron construir un batel, el Teink, y lanzarse a la mar. Durante un mes fueron recorriendo toda la costa vasca, durmiendo cada noche en un puerto diferente. Sébastien Boulnois, responsable de la exposición conmemorativa que acompañará a la regata, explicó que, para que esta embarcación «no cayera en el olvido», los tres jóvenes tuvieron la idea de hacer de su aventura un trofeo. En 1993, una asociación de Socoa, Ur Ikara, lo hizo posible. Buscaban que este evento «deportivo y multicultural» permitiera, además, «descubrir los paisajes y los puertos de la costa vasca» y que fomentara el encuentro «entre comunidades y entre personas». La primera regata salió desde Plentzia. Desde entonces ha visitado numerosas localidades costeras como Bakio, Bermeo, Mundaka, Ondarroa o Zarautz.
Cédric Lehoerff, Martin Larretche y Pascal Zubieta han participado seis veces en este «homenaje al mar». Lo que más les gusta es «el ambiente, el desafío deportivo» y la acogida que reciben en los puertos: «¿Siempre hay fiesta!». «La mejor llegada» para ellos es la de San Juan de Luz, la de casa, «aunque también es bastante triste porque significa que la aventura se acaba», apuntan estos tres franceses. De los 18 equipos inscritos en el 15º Trofeo Teink, sólo hay dos locales: uno de Lekeitio y otro de Zumaia. Josean Goitia, el cabecilla del de Lekeitio, explica que se entienden bien con el resto de los participantes porque muchos hablan euskera o castellano y el ambiente es «muy bueno». Se apuntaron a la competición porque siempre les ha gustado remar y porque querían «pasarlo bien». Sólo esperan tener buena mar y que no llueva demasiado.










