-Tiene el chalé de La Coruña a medio amueblar. ¿Aprovecha sus viajes para decorarlo?
-Aprovecho cosas que compro fuera. Y es una tentación porque siempre 'picas' algo. Tengo muñecas y máscaras de cerámica cubana, algún cuadro de artesanía colonial, el típico sombrero mexicano... Los viajes son una oportunidad única. Encuentras cosas preciosas y a buenos precios. Y si encima te acabas de comprar una casa nueva y la quieres ir decorando... la tentación se multiplica.
-¿Y atiende las peticiones de familiares y amigos?
-Pongo límites. Me piden que les traiga tabaco, colonias, cosméticos y 'souvenirs'. Al principio estaba más dispuesta, pero no puedo atender todos los encargos. Eso sí, ahora pido el dinero por adelantado. No soy el Banco de España.










