Según adelantó la institución foral, las conclusiones del informe llegarán «previsiblemente» a finales del mes de agosto, «por lo que cualquier decisión previa resulta extemporánea», advirtieron. En cualquier caso, la diputada recordó que «ya» ha iniciado contactos con «expertos en la materia a nivel estatal». La Diputación también informó que existen «gestiones avanzadas» para poder mantener, «lo antes posible», una reunión con responsables institucionales de las comunidades de Cantabria y Castilla y León, autonomías de donde también proceden buitres que llegan hasta territorio vizcaíno.
Ganaderos divididos
Irene Pardo se reunirá además con responsables de Álava y Guipúzcoa para elaborar «una valoración conjunta y coordinada» de la situación creada por la masificación de carroñeras en el valle de Carranza, «habida cuenta de que las colonias de buitres están anidadas en Burgos, Cantabria y Álava fundamentalmente, y no en el valle de Carranza, a donde dirigen sus vuelos desde un radio de movimiento de 50 ó 60 kilómetros», recordaron los responsables forales vizcaínos.
El objetivo que persigue la titular de Agricultura al proponer la reunión, cuya fecha aún no se ha determinado, es «llegar a un acuerdo para la gestión conjunta y corresponsable del buitre, especie no en peligro de extinción, de forma compatible con la actividad ganadera», según informó ayer la Diputación. El cierre del comedero de Ordunte ha dividido a los ganaderos vizcaínos y enfrentado a los diferentes partidos políticos. Los baserritarras afincados en los montes de Triano no comparten la decisión de cerrar el comedero y ya han anunciado movilizaciones en septiembre para exigir a los responsables forales su reapertura, mientras que la asociación de ganaderos de Carranza defiende el cierre para que «los buitres aprendan a buscarse solos la comida».










