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de cuando en cuando
Poder hipnótico
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Cuando veía en los noticiarios de la televisión esa absurda locura colectiva de miles y miles de jóvenes pegándose por comprar el libro del Harry Potter como si de aquella compra dependiese su vida, me daba cuenta del poder hipnótico que puede tener una operación de mercado (los elegantes dicen marketing) organizada por un grupo poderoso de astutos negociantes.

No es el primer caso que se da en el mercado del libro. Ocurrió hace ya tiempo con aquel señor que se fugó de la prisión de la Guayana, y escribió (o le escribieron) un libro titulado 'Papillón', que se vendió como rosquillas. No por su valor literario, que era nulo, sino por una astuta y perfecta operación publicitaria capaz de lavar el cerebro al paisanaje.

En aquella ocasión mi mujer, que se dejó también arrastrar por la corriente, me regaló el libro y no tuve mas remedio que leerlo. Así pude convencerme de que mi teoría del montaje no iba descaminada, porque el libro era una vulgar novelucha de aventuras con la que un grupo de espabilados negociantes había hecho su agosto gracias a una campaña publicitaria bien montada.

Yo que ya estoy escarmentado, huyo de estos alardes publicitarios editoriales y eso pensé hacer también con el famoso petardo de 'El Código da Vinci', pero también intervino una persona muy allegada que lo compró y me pidió su opinión. No pude leerlo entero, pero si lo suficiente para darme cuenta que mi prevención era acertada, porque se trataba en efecto de una infantil novelita sin ningún mérito literario, que aprovechando un absurdo escándalo religioso y un colosal montaje publicitario, consiguió vender millones de ejemplares.

Ahora me encuentro con otro montaje similar, dedicado a un personaje llamado Harry Potter y me sonrojaba viendo en la televisión el espectáculo absurdo de los que se volvían como locos por conseguir un ejemplar. Afortunadamente esta vez me voy a librar de su lectura porque confío en que nadie cometa el error de regalarme el libro.
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