
HARTAS. Rosa Peña y su hija se quejan al alcalde. / MITXEL ATRIO
El alcalde, acompañado de varios concejales, acudió al lugar del siniestro poco después de mediodía y se encontró con unos vecinos indignados, que le echaron en cara la situación en la que se encuentra el barrio y aludieron al tráfico de drogas, las pensiones ilegales y los 'pisos patera'. «En la propiedad privada no manda el Ayuntamiento, manda cada uno», replicó Iñaki Azkuna, que se mostró molesto ante las acusaciones de algunos residentes. Ya antes, en un acto en Kalamua, había pronosticado que le iban a «mirar con mala cara».
«En cualquier bloque de esta zona hay un piso donde puede suceder lo que ha pasado hoy en éste, todas las comunidades están a punto de explotar -se quejaban los afectados-. La buhardilla está alquilada y es muy pequeña, pero pueden estar allí dos, tres o todos los que suban». Aunque no era el caso de los ocupantes de ese piso, los residentes reprocharon al equipo municipal que los servicios sociales y las ONG recurran siempre al barrio para alojar a las personas que son objeto de su labor.