Usted, amigo mío me dice en su carta que los que la han oído consideran que es graciosa y original , que tiene chispa, que es también muy bilbaína y con una música pegadiza. Estoy totalmente de acuerdo con ellos. En efecto, tiene una música típica de las bilbainadas y muy pegadiza. Tan pegadiza que yo he hecho mis últimos dibujos tarareando el estribillo ese que dice «Amigo señor Don Celes - bilbaíno de pura cepa».
Pero con la sinceridad por delante le puedo decir que el veredicto del jurado del concurso me parece acertado. Sé como funciona ese jurado porque participe de él en algunas ocasiones, y allí se trabaja atendiendo a la música y al texto, sopesando bien ambas cosas y obrando en consecuencia.
Su bilbainada, amigo Aurelio, indudablemente me gusta, pero tiene un defecto básico; que Don celes no es tema de bilbainada. Los temas de las bilbainadas tienen que recoger, lugares típicos, costumbres populares, ambiente bilbaíno en general y Don Celes, que es perfecto en su ambiente, fuera de él y metido en una canción popular, por muy simpática y pegadiza que sea (y la suya lo es) esta fuera de lugar. No encaja.
Lo mismo suelo decirles a los hinchas de Don Celes que piensan que este personaje tan popular podría tener una calle a su nombre. Don Celes no es nombre de calle, y lo digo así porque lo siento a pesar de ser su padre. Eso no es obstáculo para que guarde su bilbainada como uno de los regalos entrañables que me ha proporcionado este hijo mío de tinta china. De tinta china y de soltero, porque nació cuando todavía no me había casado.










