El viejo calero de San Justo, situado en las faldas del monte Gorbea -en el barrio de Ozerinmendi de Zeanuri-, volverá a elaborar cal a la antigua usanza el próximo sábado. Por duodécimo año consecutivo, el horno inundará el ambiente con su distintiva humareda blanca, con el fin de transportar a los asistentes a la época en que este sistema para cocer la piedra caliza no había perdido terreno frente a las industrias químicas. En torno a las 11.00 horas Juan Arana, una de las cuatro personas que elaboró la última hornada de cal en este mismo lugar por el año 1950, cargará el calero con piedra caliza y madera para encenderlo. De esta manera dará inicio a la tradición de observar su funcionamiento 'in situ', aunque no será hasta el día siguiente, durante la romería, cuando el viejo horno comience a vomitar los primeros trozos de cal viva.
El calero, rescatado en el año 1996 por la asociación Ipizki Taldea de Zeanuri, es uno de los pocos hornos que todavía se conservan, y representa un elemento que era utilizado habitualmente en la sociedad rural, gracias a las múltiples aplicaciones que tenía la cal en este sector. En la ganadería, por ejemplo, servía para curar las heridas de las patas de los animales, o, como desinfectante de los establos. Los asistentes al acto podrán degustar de un aperitivo gratuito, consistente en tocino, sardinas, vino y agua.