Hay que reconocer que educar a los padres siempre es una tarea ardua. Creen que siempre tienen razón y que hay que hacerles caso porque llevan más tiempo de residentes en la misma casa. Por otra parte, también hay que tener en cuenta que obedecer a quienes les han traído al mundo sin previa consulta es más difícil que obedecer a los propios instintos. Hay muchachas y muchachos que no consiguen hacer carrera de sus padres, por más pacientes que sean, y acaban dejándolos por imposibles.
Los expertos en educación aseguran que la crisis del modelo familiar se debe en buena parte a la falta de autoridad de los profesores, pero no lo creo. Me consta que algunos maestros que trabajan en barrios del extrarradio van a sus clases provistos de casco, bajo el lema de 'Enseña, pero seguro'. Nadie puede saber el motivo de la quiebra, por supuesto llena de excepciones, de una institución tan antigua y prestigiosa, de la que se deriva el clan y en ciertos grupos sociales la mafia. Por fortuna, si el desguace prosigue, todavía quedan algunas pensiones, más o menos de segunda división, donde se ofrece 'Trato familiar'.






