Yo no tengo correo electrónico porque no lo necesito. A mis amigos les escribo personalmente y los que quieren algo de mí, lo hacen de la misma forma. No obstante, contesto también a los que se molestan en escribirme, aunque lo hagan a través del e-mail ese. Por no tener, ni siquiera tengo Internet, ni MP-3 ni todas esas zarandajas electrónicas. Incluso el teléfono móvil lo tengo apagado, y sólo lo uso cuando voy en coche, por si acaso.
Pero no nos desviemos del tema del e-mail de mi tocayo (que por si acaso me escribe tambien a mano) y que se refiere al lapsus que cometí al hablar de ese antiestético edificio disparatado que se ha construido en el solar de Ledo-Arteche. Pensar que un bilbaíno de toda la vida a mis años no sepa que esa esquina está situada entre Licenciado Poza y Recalde es un poco ingenuo ¿No cree usted?
Si yo me colé por descuido diciendo que estaba en el cruce de Licenciado Poza-Mazarredo, fue sencillamente un lapsus y en estos casos suelo invocar el popular axioma que dice «los defectos de un mal escritor, los corrige un buen lector». No es usted el primero que me lo hizo ver, pero observo que los demás cayeron en la cuenta del lapsus y no le dieron mayor importancia.
En lo que estamos de acuerdo es en nuestra opinión sobre la fachada de ese edificio, que parece diseñada durante una pesadilla alucinante. Pero veo que cada día está más de moda el terceto popular que dice: 'Es norma muy general / y es una norma fetén / ¿por qué hacer las cosas bien / si se pueden hacer mal?'.










