
Este año, sin embargo, comenzaron a ejecutarse las obras para poner las cosas en su sitio y devolver a los vecinos un espacio muy valorado. La plaza, ubicada entre la Gran Vía y el parque de Doña Casilda, fue reabierta ayer al público, un mes antes de lo previsto, en un acto que contó con la presencia de Iñaki Azkuna. El enclave «ha quedado como antes», celebró el alcalde y destacó que el Ayuntamiento «ha cumplido todo lo prometido».
El trazado actual de este espacio costó 387.000 euros, reproduce los parterres que había en el centro de la plaza y conserva también la pérgola y el pequeño estanque con la figura de la fuente. Además de los árboles que ya existían, se han plantado otros ocho, así como geranios rojos y blancos en los parterres bordeados de setos. Asimismo, el mobiliario ya no es de 'quita y pon'. Los diez bancos instalados son del tipo sofá y están acompañados por un único tipo de farolas que fueron totalmente renovadas.










