La iniciativa para ocultar los raíles de Renfe en Barakaldo ha requerido sobre todo de ingenio. La cercanía de los ríos Galindo y Cadagua siempre ha dificultado un posible soterramiento. El Consistorio fabril, sin embargo, ha encontrado tras años de reflexión una sorprendente alternativa. Ante la imposibilidad de hundir el trazado, apuesta por elevar el terreno para cubrir las vías. Una solución casi tan espectacular como compleja, que obligará a remover miles de metros cúbicos de tierras. El proyecto se desarrollará en tres fases de creciente dificultad.
Un anticipo de los trabajos previstos lo ejecutó ya Bilbao Ría 2000 el pasado año con el cubrimiento de 90 metros de vía en la zona de El Carmen. Desde este punto arrancará precisamente la primera fase del proyecto, la más sencilla, promovida también por la sociedad interinstitucional. Consiste en encajonar otro medio kilómetro de trazado entre muros de hormigón. Un lateral del túnel se ocultará aprovechando el desnivel de la ladera existente y el otro con cargo a la zona de ocio que se desarrollará bajo el puente de Rontegi. Las obras se licitarán tras el verano con un plazo de ejecución de 22 meses.
La segunda fase de la operación, mucho más compleja, arrancará bajo el viaducto de la autopista y se prolongará hasta Lutxana. La promotora que urbanizará la parcela industrial de Sefanitro, en la que se edificarán 2.000 viviendas, deberá subir el terreno seis metros para superar la altura del trazado ferroviario. Sobre las vías, en voladizo y a lo largo de medio kilómetro, se podrá ensanchar la actual BI-3739, que se convertirá en la prolongación de la ronda de circunvalación de Barakaldo.
Hasta Bilbao
La elevación del futuro Lutxana no afectará a las actuales viviendas del barrio, aunque éstas sí quedarán en una cota inferior. El desnivel se corregirá con pequeñas pendientes ajardinadas que oxigenarán el entorno y harán las veces de parque. En mayo comenzó el desmantelamiento de Sefanitro, operación que se prolongará hasta comienzos del próximo año. Después arrancará el movimiento de los terrenos previo a la urbanización. La nueva zona residencial podría convertirse en una realidad al final de la presente legislatura.
Pero el proyecto para ocultar el ferrocarril y acercar Barakaldo a la lámina de agua irá más allá. Justo hasta el límite con Bilbao, en Zorroza. La tercera y última fase de las obras afectará a casi un kilómetro de vías. Será la última en ver la luz debido a su complejidad. No en vano estará asociada a la construcción de un parque tecnológico en Burtzeña que aún está por definir. La operación será similar a la prevista en Lutxana. El polígono no se construirá a la altura actual de los terrenos, sino que estos se elevarán para esconder bajo jardines y carreteras el trazado del tren.
La infravivienda de la zona será demolida y en su lugar se construirán nuevos pisos, aunque a una cota superior. El edificio del taller Usoa, que da trabajo a casi 300 discapacitados, será reubicado en el futuro parque tecnológico. Barakaldo ocultará así su barrera ferroviaria para asomarse a la ría. Lo hará sin afectar apenas a lo ya construido y sin obligar a la desaparición de un medio de transporte, el tren, que resulta esencial para los barrios a los que no llega el metro.










