
BIOGRAFÍA
-En pocas semanas, los grupos de EB y del PNV en Juntas han pasado de cortejarse a lanzarse dardos envenenados. ¿Por qué se ha producido este desencuentro?
-Todo se enmarca en la política de deslealtad del PNV hacia nuestra formación en Vizcaya. Este partido, con Iñigo Urkullu, José Luis Bilbao y Josu Jon Imaz a la cabeza, nos está agrediendo una vez sí y otra también. Parece que un sector jeltzale quiere imponer otra apuesta política diferente al tripartito.
-¿Se refiere al PSE?
-Pues claro. Pregúntele a Josu Jon.
-Pero ¿qué pasó en aquellas negociaciones para que se desatara esta dura batalla política?
-Nosotros tendimos la mano e intentamos un acuerdo de gobierno. Le mostramos al diputado general nuestra voluntad inequívoca de trasladar el tripartito a Vizcaya. Y no fue posible por su postura cerrada e inamovible en algunas materias que consideramos clave para nuestro territorio.
-El PNV dice que pusieron condiciones inasumibles, como anular la ampliación de la incineradora de Zabalgarbi o cambiar la 'Supersur'.
-Ezker Batua tiene la obligación moral de evitar cualquier desastre medioambiental en Vizcaya. Y sí, es cierto que pedimos ambas cosas, así como una modificación de la política fiscal. Pero todo ello tiene por objetivo lograr un pacto de progreso para los vizcaínos.
-¿Y cuál fue la respuesta del PNV?
-Se negaron a todo. No accedieron a mover un ápice su programa. No quisieron ni oír hablar de la 'Supersur'. No quisieron saber nada de las reformas fiscales. Nos dijeron así: 'O lo tomáis o lo dejáis, porque nosotros no vamos a ceder en nada, pero como somos muy generosos, os ofrecemos un acuerdo de relación preferente'.
-¿Y en qué consistía tal convenio?
-En consensuar algunas iniciativas. Nos presentarían las normas forales antes de llevarlas a pleno... Y en los presupuestos, nos enseñarían las líneas maestras y podríamos negociar alguna cosilla. En realidad no ofrecían nada. Querían que fuésemos un partido subordinado, un apéndice suyo. Y nos rebelamos contra eso, porque nuestro partido no es el PNV: somos una coalición de izquierdas.
-Y luego fue cuando acordaron con PP y PSE cambiar la organización interna de las Juntas. Lo que los nacionalistas han llamado «un tripartito en la sombra».
-Eso es tremendamente injusto. El acuerdo que hemos adoptado es tan simple como darle más vida a las Juntas, abrir el debate político, dotar de más medios humanos y económicos a los partidos para que fiscalicen la labor del Gobierno.
-¿No ha digerido el PNV que ahora tenga que pelear sus propuestas en el pleno?
-Claro. El PNV no ha asumido aún que están en minoría. ¿Que se bajen ya del pedestal! Tienen que ser más humildes. Se han enojado porque ellos querían mantener su situación de mayoría absoluta dando por sentado nuestro apoyo. Y las cosas no son así.
-¿Cree que tienen miedo a bajar a la arena política?
-Por supuesto. Están oxidados y acostumbrados al vicio del rodillo de la mayoría. Ellos piensan que Vizcaya entera es un batzoki exclusivo de ellos. Igual que los señoritos andaluces y sus cortijos. Afortunadamente, Vizcaya es plural. Y ahora más que nunca.
Fuertes presiones
-También les ha indignado la renuncia del alcalde peneuvista de Getxo a la construcción de 8.300 viviendas en Andra Mari.
-Es una agresión más. Igual que el plan foral de Vivienda, que sólo persigue competir con nuestra consejería. Una propuesta que supone hacer pisos más caros que los nuestros. El PNV ha sucumbido a intereses clientelares.
-¿Qué intereses son esos?
-El PNV se ha sentido presionado por el sector empresarial, que no quiere que hagamos acuerdos de progreso, porque van contra sus intereses. No quieren que pague más quien más tiene. También el sector inmobiliario y los constructores están siendo un elemento de presión muy fuerte sobre el PNV.
-¿Dan por dinamitados todos los puentes con los jeltzales?
-Tenemos voluntad de reconducir la situación, pero no les daremos cuartel hasta que asuman la nueva realidad y se les bajen los humos.
-Lo sucedido en Vizcaya puede afectar al tripartito de Ibarretxe.
-No descartamos nada, aunque queremos seguir siendo fieles al lehendakari y lo que representa.










