
En poco menos de una hora, los protagonistas de esta original iniciativa impusieron más de medio centenar de sanciones. Aunque se trata de un bagaje de por sí «excesivo», el colectivo insistía en considerarlo fuera de la realidad cotidiana. Por lo escaso. «Hoy se ha visto por aquí más policía que nunca para intentar maquillar las cifras», se quejaron con amargura. El día a día es otra cosa. Los coches ocupan hasta el último rincón del asfalto. Y personas como Juan García y Diego Guerrero se confiesan hartos de esta situación. «Ves a la gente en los bares, comiendo unas rabas, mientras otros no pueden ni circular por la calle», clamaban.
Patrullas ciudadanas
48 voluntarios -entre ellos algún que otro político- se unieron a la iniciativa. Guiados por el responsable de Adicas, Cortés Echaniz, Diego y Juan sumaron fuerzas en una de las patrullas. Pronto localizaron un 'Opel Corsa' que invadía un paso de peatones rebajado. No se libró de la multa simbólica, con dos papeles reivindicativos incrustados en el limpiaparabrisas.
Más adelante, un despampanante descapotable hacía lo propio con el conductor dentro. La regañina caló hondo. «Lo siento», se disculpó el hombre, mientras la agrupación recordaba que no suele ser la reacción habitual. Más bien, suelen detectar cierta «chulería» entre los conductores. Y, en su situación, no están para discusiones.










