Estos obsequios, que despertaron las iras de la oposición, pueden ser los últimos. La propia portavoz del PNV, Aizbea Atela, asegura que, «si es necesario, mi partido estaría dispuesto a reflexionar con el resto de formaciones políticas sobre la idoneidad de éstos u otros regalos».
La apoderada jeltzale, no obstante, afirma que estas práctica es «habitual en casi todas las instituciones parlamentarias o públicas» del país.
Por su parte, el portavoz de EB, José Ferrera, se muestra «muy dolido» con una costumbre que es «injusta socialmente» y transmite «una pésima imagen» de la Diputación a los ciudadanos. «Los apoderados con cartera ya perciben un sueldo y no es necesario entregarles ninguna gratificación ni cesantía cuando abandonan la función pública», insiste.
«¿Quién se ha creído que es José Luis Bilbao para tomar estas decisiones unilateralmente?», se pregunta el líder de EB. «El diputado general se debe a esta Cámara y le haremos rendir cuentas a la vuelta de vacaciones, en septiembre, sobre los 'rolex' y sobre muchas otras cuestiones que se aprueban por decreto», advierte Ferrera.
En el fondo de la cuestión planea una reforma en profundidad del reglamento de las Juntas Generales, un foro apegado a la tradición foral que, según el portavoz de la formación de izquierdas, tiene aristas «arcaicas» que impiden un funcionamiento moderna y «ajustado a los tiempos que corren».
Para sacar adelante esta modificación, EB contará con el apoyo de los socialistas vascos. «Debemos demostrar a los ciudadanos que esta Cámara sirve realmente para algo», planteó recientemente el portavoz del PSE, José Antonio Pastor.










