
Y no sólo lo ven necesario en Vizcaya. «En la comarca de las Merindades burgalesas también hace falta uno», subraya el delegado de COAG en la zona, Carmelo Dorredo. El representante sindical se ha puesto en contacto ya con la Junta de Castilla y León para convencerles de la necesidad de abrir el comedero. Cree que la situación «es límite» y la hambruna hace mella poco a poco en las bandadas. «La prueba es que, sorprendentemente, bajan con asiduidad a los núcleos urbanos».
Andoni García, de EHNE, comparte esta visión. Las muertes de reses de las que está siendo testigo en Las Encartaciones le llevan a reflexionar sobre este problema. Espera que, «más pronto que tarde», la institución foral recapacite y decida tomar cartas en el asunto.
Decreto del Gobierno
Todo el problema tiene su origen en las restricciones para dejar cadáveres de reses como carroña a raíz de las 'vacas locas'. «Desde hace tiempo, se ha comprobado que los animales muertos destinados a los comederos no suponen ningún peligro», sostiene el responsable de COAG. De hecho, el Gobierno central aprobó un decreto en mayo que permite los muladares en las zonas con escaso alimento para los animales o donde habiten aves en peligro, como el buitre en algunas zonas.










