
REACCIONES
Los problemas se produjeron un día después del viaje relámpago que realizó la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, al aeropuerto de El Prat y las obras del AVE en la estación de Sants. También se desplazaron a la ciudad condal dos altos responsables de Renfe y Adif para pedir excusas a la ciudadanía y rogarle un poco de paciencia.
El efecto que pudieran tener sus palabras quedó neutralizado ayer por una nueva mañana de andenes saturados, retrasos generales y falta de información, con 33.100 usuarios y 182 trenes afectados. El jefe de mantenimiento de Adif en Barcelona, César Fanjul, achacó lo ocurrido a la caída de rayos en tres líneas de la red de Cercanías y al fuerte temporal de lluvia, pero estas explicaciones no calmaron a los viajeros, que volvieron a protestar agriamente en las estaciones. La compañía interrumpió el servicio de Cercanías en varios tramos -de las líneas 2 norte, 2 sur y 7- y lo suplió con 54 autobuses. Además, se registraron demoras en otras líneas.
El servicio de trenes regionales que une Barcelona con Portbou y la frontera francesa también se vio afectado por una avería durante cuatro horas, al parecer por el impacto de un rayo en una catenaria, y los retrasos fueron sumamente molestos para miles de viajeros. Renfe tuvo que habilitar un servicio de autobuses para conectar Barcelona con el aeropuerto de El Prat y Castelldefels, porque los trenes sólo pudieron utilizar una vía durante horas, y esta misma avería provocó un mal funcionamiento de los convoyes de Larga Distancia hacia Tarragona, con retrasos generalizados hasta las once de la mañana. Para completar el desastre ferroviario, la estación de Sants sufrió una avería en un cambio de agujas.
César Fanjul se mostró «muy satisfecho» de la respuesta que su compañía dio a los problemas y destacó el trabajo de la gran cantidad de trabajadores que permanecen de guardia en agosto. Además, indicó que los rayos «no los controla nadie».
La lluvia también resucitó el fantasma del gran apagón, al provocar cortes de suministro durante varias horas en el barrio barcelonés del Eixample y los municipios de L'Hospitalet de Llobregat, Sant Cugat del Vallès y Molins de Rei. La compañía Fecsa-Endesa se refirió al incidente como «muy puntual y muy concreto» y aseguró que hubo una cifra muy reducida de afectados.
Incremento de inversión
La vicepresidenta del Gobierno se refirió a los problemas de Cataluña durante su visita a Buenos Aires. María Teresa Fernández de la Vega destacó que el Gobierno lleva «mucho tiempo incrementando la inversión» en esta comunidad y juzgó «evidente» que en el «pasado» no se destinó la cantidad «suficiente». Así, recordó que la existencia de un déficit se reconoció en el Estatut, hasta el punto de redactar una disposición adicional para una inversión especial que se cumplió el pasado año y «se volverá a cumplir» éste. También mencionó el adelanto de 500 millones de euros para El Prat y el compromiso adoptado en la Comisión Bilateral del Estatut para «trabajar» en la transferencia del sistema de Cercanías.
«Estamos trabajando sin descanso y vamos a hacer lo que esté en nuestra mano», apuntó De la Vega, que pidió «disculpas» a los ciudadanos en un «ejercicio de humildad democrática por los trastornos y las molestias que se les están causando por un funcionamiento deficiente de algunas infraestructuras».
El Síndic de Greuges -Defensor del Pueblo catalán- ha abierto una actuación de oficio sobre los problemas de movilidad que las incidencias causan en Cataluña, ya que «han afectado a los derechos de las personas a la libre circulación». Por su parte, la Asociación Española de Usuarios, Empresarios y Profesionales del Transporte Aéreo pidió ayer la dimisión de Magdalena Álvarez, negó que El Prat funcione con normalidad y denunció el robo de maletas en el aeropuerto.








