
La gravedad de las lesiones craneales ocasionadas por el balazo, con orificios de entrada en la nuca y de salida frontal, aconsejan al menos 48 horas de observación y un análisis de las eventuales secuelas tanto si es operada como si no. La familia de la niña es consciente de que, en caso de que se salve, es más que posible que «no quede bien, es lo que nos han dicho los doctores», admitió su tía, Rocío Mena. Después de los primeros partes médicos tras su ingreso a media tarde del martes, la dirección del hospital comunicó ayer que no habrá nuevas comunicaciones en tanto no haya novedades en el estado y la evolución de la pequeña.
El dramático suceso que ha colocado a la pequeña Estarling al borde de la muerte esconde al parecer un nuevo caso de violencia de género. El padre de la niña y agresor, Roberto Martínez, se suicidó instantes después de la discusión con su ex mujer, Yolanda Mena, y de disparar a la hija de ambos en el parque de Ocio de Torrejón de Ardoz (Madrid). La tía materna de la pequeña recordaba ayer cómo Roberto, de 32 años, había «amenazado varias veces con matarla a ella y a la niña». «Pero nunca crees que va a suceder hasta que pasa» admitía en declaraciones a Radio Nacional.
Orden de alejamiento
La pareja se había separado después de trece años de convivencia y sobre el hombre, español de origen dominicano, pesaban denuncias por maltrato interpuestas por su ex mujer, y desde mayo una orden de alejamiento que le impedía, en teoría, acercarse a ella. Pese a ello, vecinos de la pareja aseguran que mantenían el contacto, él pasaba a menudo por la vivienda que habían compartido y que las discusiones entre ambos eran «constantes».
Al parecer, el hombre intentaba reconciliarse con Yolanda y conseguir una nueva oportunidad. Ante la negativa de ella, sacó la pistola y disparó a la pequeña Estarling. Instantes después, mientras la madre buscaba ayuda desesperadamente con la niña herida en brazos, Roberto Martínez se descerrajó un tiro en la sien. Los servicios de emergencia no pudieron reanimarlo. Su cadáver permanece en el Instituto Anatómico Forense de Madrid.







