Además de las más de 200 cabezas de ganado eliminadas hasta el momento, la veterinaria jefa, Debby Reynolds, ordenó como medida de precaución el sacrificio de los animales de una tercera granja cercana a las dos afectadas, en el condado de Surrey en el sur de Inglaterra. «No puedo descartar que la enfermedad se esté desarrollando en esas premisas», declaró. Se están realizando también decenas de análisis a animales de granjas situadas en las inmediaciones de los focos del contagio.
Mientras, continuaba la investigación para averiguar si, como se barajaba ayer, un empleado de los laboratorios de la farmacéutica Merial habría difundido el virus de manera accidental o deliberada; tampoco se ha descartado el sabotaje. Sin embargo, esta compañía negó ayer que se hayan producido fallos en su sistema de seguridad.
La Unión Europea decidió ayer mantener la prohibición de importar carne, productos derivados de la leche y animales vivos procedentes de Reino Unido, al menos hasta el 25 de agosto.
En España, el director general de Ganadería del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Carlos Escribano, confirmó ayer que ninguna de las partidas de los 3.000 animales procedentes de Reino Unido llegados a España presentan síntomas de padecer fiebre aftosa. Las reses, localizadas por la red de alerta sanitaria veterinaria, «están controladas» y las previsiones «son buenas», ya que han pasado nueve días, que es el periodo de incubación de la enfermedad, desde su llegada.
En cuanto a los riesgos para la población, enfatizó que «nada tiene que ver con la salud pública. Es una enfermedad grave, pero sin ninguna relación con la salud humana».







