Así respondió ayer a Idoia Mendia, concejala local de PSE, quien se inclinó por acordonar la zona, restringir el acceso a la cala y respetar la belleza del cantil. Pero Ezpeleta cree que «no se puede privar al visitante de observar la riqueza natural» de ese acantilado y quiere asegurar las rocas.
Su primer contacto con la Diputación ha servido para conseguir el compromiso de colocar más señales de peligro por desprendimiento en la zona. Pero los representantes de Costas, organismo dependiente del Ministerio, quieren dejar las cosas como están y han recordado al alcalde que el Ayuntamiento tiene competencias en materia de seguridad y sanidad, por lo que, en caso de accidente por desprendimiento, la responsabilidad sería municipal.









