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DE CUANDO EN CUANDO OLMO
Las ballenas
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No sólo han cambiado con el tiempo las costumbres terrestres, sino que han cambiado también las costumbres marinas y concretamente las de la ictiología. Hoy para pensar en ballenas hay que irse a mares lejanos, pero hubo un tiempo en que estos cetáceos se paseaban tranquilamente por nuestras aguas.

Son diversas las noticias que en los periódicos de hace mas de un siglo daban cuenta de la llegada de ballenas a nuestras costas, y no deja de re-sultar un contraste que, en aquellos tiempos en los que los pescadores salían a la mar en traineras y a remo, tuvieran más de un encuentro con estos cetáceos y que hoy, cuando disponen ya de barcos de altura y a motor, no se den noticias de este tipo.

En uno de mis libros, aún inédito, he dedicado varios epígrafes a las andanzas de las ballenas por el litoral vasco, y cuento también la fallida caza de una de ellas que anduvo de 'piruleo' por aguas donostiarras. Cuento también la aventura de uno de estos cetáceos que llegó a meterse audazmente en la ría de Mundaka.

Abundando un poco más en este curioso tema no puedo dejar de citar la tradición ballenera de uno de nuestros típicos puertos pesqueros, el de Lekeitio, en cuyo escudo figura precisamente una leyenda que hace alusión a la pesca de la ballena y que dice así: «Lequeitio Reges debelavit, horrenda cetter subjecit. Terra marique potens». En una traducción un tanto libre -porque el latín de mi bachillerato queda ya muy lejos-, esta leyenda viene a decir poco mas o menos (y que los latinistas me perdonen el desaguisado) «Lequeitio a los reyes debeló. A los horrendos cetáceos sojuzgó. Por tierra y mar, potente».

Esta leyenda se confirma además con los dibujos que lleva el escudo lekeitiarra, que incluye, además de un árbol (concretamente un tejo) con dos lobos rampantes y una torre con dos moros, una lancha ballenera con sus remeros y su arponero persiguiendo a una ballena que aparece acompañada de su ballenato. Lo que no se deduce del dibujo es si consiguieron cobrar la pieza.

Y contando con este repaso al escudo lekeitiarra y las noticias de la Prensa de antaño, se me ocurren un par de preguntas para los expertos en ictiología y oceanografía: ¿Por qué ya no nos visitan las ballenas? ¿Han cambiado estos cetáceos sus costumbres o ha cambiado el mar sus características?
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