
La voz de alarma saltó pocos minutos después de las 18.00 horas, cuando un particular alertó a la Ertzaintza de la presencia de humo en el mencionado bloque, integrado por dos portales. Las patrullas policiales llegaron acompañadas de varias dotaciones de bomberos, que decidieron el inmediato desalojo de los vecinos del bloque donde se originó el fuego, así como los del colindante. A la zona se desplazó una UVI móvil, aunque finalmente ninguno de los 60 residentes que abandonaron sus hogares «con lo puesto» precisó recibir asistencia médica.
Una vez a salvo los afectados, los concejales de Cultura y Seguridad Ciudadana, Jesús María Ruiz y Txemi Rincón, respectivamente, les ofrecieron la posibilidad de pasar la noche en el frontón municipal de Las Llanas, al que se dotó de colchonetas y mantas térmicas. Sólo doce personas aceptaron la propuesta. El resto prefirió buscar alojamiento por su cuenta en furgonetas o casas de familiares.
Los bomberos, entretanto, se afanaban en aplacar el incendio, tarea que lograron sin mayores problemas en apenas una hora. Aunque los especialistas barajan «varias hipótesis» acerca de la causa que pudo originar las llamas, la investigación continuaba ayer abierta a la espera de realizar nuevos análisis de los indicios hallados en el lugar de los hechos.
Por otro lado, el arquitecto municipal practicó ayer una primera inspección visual del inmueble a fin de comprobar si éste «reúne las condiciones mínimas de seguridad». También está previsto que hoy se revisen «una a una» todas las viviendas, con el fin de emitir un informe técnico definitivo que determine si los vecinos podrán o no volver a sus casas en los próximos días.
Realojo en hostales
Responsables municipales tramitaron ayer sobre la una de la tarde el realojo de la docena de vecinos que habían pernoctado en el frontón, aunque todos los afectados pueden solicitar un alojamiento provisional. Algunos de ellos lograron acceder un momento a sus hogares para recoger «lo necesario» antes de instalarse en diversos hostales del propio municipio, así como de Barakaldo y Portugalete. Por su parte, el alcalde, José Luis Marcos Merino, canceló sus vacaciones para estar junto a los afectados por el incendio.
Cabe recordar que Sestao Berri 2010, entidad pública formada a partes iguales por el Departamento vasco de Vivienda y el Ayuntamiento, contemplaba la posibilidad de destinar varios pisos de la 'Casa grande' de Simondrogas para albergar a varias familias problemáticas dentro de un plan de intervención social incluido en la regeneración del municipio. Ahora deberán marcharse a vivir a otras localidades. De hecho, ya hace más de un año que se apuntaló el inmueble debido a su avanzado deterioro, aunque su derribo no está previsto hasta que entre en su fase final la construcción de 1.350 viviendas en la zona de La Punta.









