El pintor fallecido, que pertenecía a una empresa con sede en Madrid y responde a las siglas J. C. M., se precipitó al vacío por causas que actualmente investiga el Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laboral (Osalan). Este organismo adelantó ayer, a través de un informe preliminar, que la plataforma elevadora desde la que trabajaba la víctima «tenía barandilla de seguridad cumplía las medidas de prevención recomendadas por la normativa europea».
El luctuoso suceso tuvo lugar a la una de la madrugada, en el interior de una gran superficie ubicada en el barrio de Asua. A esa hora, J. C. M. se encontraba solo, pintando el techo del pabellón, ya que su compañero acababa de bajar al piso para recoger unos cartones. El otro operario únicamente pudo oír el grito de la víctima en el momento en que caía desde una altura aproximada de siete metros. Al parecer, murió en el acto y nada pudieron hacer los servicios de emergencia por salvar su vida.
Concentración de repulsa
Los sindicatos ELA, LAB, ESK y STEE-EILAS han convocado para hoy una concentración con el objetivo de protestar por la muerte del empleado. El acto tendrá lugar en la entrada del supermercado y pretende denunciar la «sangría humana» que suponen estos accidentes laborales. Un problema que «la sociedad vasca no puede seguir soportando durante más tiempo», explicaron las centrales en un comunicado conjunto.









