
ALGUNOS DATOS
-¿Cómo encaja la actividad política en su trayectoria docente?
-Yo creo que todo es política. Todo está relacionado con la cosa pública. No veo una ruptura, creo que hay una cierta continuidad, con sus matices, claro. Son distintas facetas de la participación pública que uno puede desarrollar sin grandes contradicciones.
-Esta Concejalía es terreno abonado para profesores de Historia.
-Últimamente sí, antes estaba Javier García Turza, también profesor, pero él es de Medieval y yo de Contemporánea; hay alguna diferencia. Parece que estamos especializados en estas cosas.
-Su predecesor en el cargo, ¿facilitó su incorporación?
-Tengo muy buena opinión de García Turza como profesional y también como persona, pero eso del traspaso de poderes no ha tenido lugar, no ha existido.
-¿Cuál ha sido su herencia?
-Hay aspectos positivos, sería demagógico decir que todo ha sido un desastre. Hay otros negativos. Se observan, en general, bastantes carencias en el ámbito presupuestario en materia de educación y cultura. Tiene que haber un cambio y se tiene que visualizar en el presupuesto para 2008.
-La vida cultural de una ciudad, ¿se dinamiza mediante el talonario?
-En cualquier ciudad o colectivo, hay participación de las entidades privadas, pero también tiene que haber un impulso de la administración, que desempeña un gran papel de dinamizador. Ese impulso creo que es necesario, en cultura y en educación.
-¿Quién hace preguntas más agradables, el alumnado o la oposición?
-A mí, la oposición todavía no me ha dicho nada (se ríe); lo que quiere decir que lo estoy haciendo muy bien, ¿espero que siga así! En el caso de los alumnos, es importante que pregunten; uno siempre desea que haya más participación.
-¿Claustro o pleno?
-Voy a estar en los dos, mi dedicación en el Ayuntamiento es parcial y voy a seguir con las clases. Fue una decisión personal. La actividad académica la conocía, ahora estoy descubriendo esta otra; yo no tenía ninguna experiencia en el ámbito municipal.
-Un proyecto estrella.
-Uno de los proyectos más bonitos para la ciudad sería la recuperación del monte Cantabria. Forma parte del proyecto de todo el eje del Ebro, que tendrá un componente cultural indudable.
-¿Cómo será el futuro Museo de la Ciudad de Logroño?
-Hay que definirlo, no sólo en sí mismo, sino desde la perspectiva de toda la zona. La Delegación de Defensa tiene tres edificios, lo que nos daría bastante juego. La idea es un museo atractivo, no un mero expositor de piezas. Esa parte de la ciudad tendrá gran contenido cultural, tiene cierta riqueza arqueológica y está el Cubo del Revellín, de lo mejor que se ha hecho en ese proyecto tan polémico de 'La Rioja Tierra Abierta'.
-¿Qué aforo tendrá el Bretón?
-Aún no estamos hablando de aforos, la idea es ampliarlo. Hay dos opciones, la ampliación hacia atrás o hacia el Palacio de Justicia. En cualquier caso, habrá que pensarlo, tenemos cuatro años. No quiero decir con eso que tengamos que estar cuatro años pensándolo, pero tenemos un margen.
-La inminente apertura del Museo Würth, ¿afecta al proyecto del Museo de Arte Contemporáneo?
-Habrá que hacer una evaluación, sobre todo para no repetir contenidos. No se trata de solapar, sino de hacer algo original y que ambas instituciones se puedan enriquecer mutuamente.
-Dos museos y varios centros de interpretación, ¿cabrán todos?
-¿Por qué no? Ahora, estamos analizando la herencia de la corporación anterior. Después, llegará el momento de empezar a poner en marcha todos los proyectos.
-Su cargo de concejal, ¿afectará al porcentaje de aprobados?
-No creo (se ríe), aunque es verdad, también son votantes. Pero, no, seguirán siendo alumnos.





