No será una iniciativa puntual. La idea es extender la medida a lo largo de todo el curso escolar, de ahí que esté previsto que arranque después del verano. «Echará a andar en septiembre u octubre», avanza Brull. Para desarrollar el programa, la institución local tendrá la colaboración del Gobierno vasco y Bakeola, un centro de la Fundación EDE especializado en el «tratamiento satisfactorio» de los conflictos. Hasta ahora, Ortuella disponía de un servicio similar, aunque sólo estaba destinado a aplacar los problemas en los grupos de tiempo libre.
El plan de convivencia, esta vez, se extenderá por todos los centros y agrupaciones locales. Clubes deportivos, asociaciones infantiles, comedores de los colegios... El Consistorio quiere abarcar todos los lugares donde abunden niños o jóvenes, de forma que el mayor número de menores tengan acceso al nuevo servicio.
Israel Brull ya ha mantenido reuniones con varias entidades para perfilar cómo será el trabajo con los chavales. Y, en principio, se barajan dos fórmulas para llevar a buen puerto la iniciativa. La primera consistiría en emplear monitores externos que en los días señalados acudan a los entrenamientos o actividades de las diferentes agrupaciones. La otra alternativa es la de preparar a los propios responsables de los clubes y asociaciones para que sean ellos mismos quienes realicen la labor. La decisión definitiva se tomará en unas semanas. «Al final, se hará como ellos nos lo pidan», adelantó el concejal de EA.
Asociacionismo juvenil
A su vez, la Corporación municipal quiere impulsar con este plan el asociacionismo entre los jóvenes de la población minera. Su propósito es que todos interioricen la importancia que tiene el tejido asociativo en el día a día de Ortuella. Con ello, se quiere garantizar el relevo futuro al frente de los colectivos. Y es que, en ciertos casos, se han detectado dificultades a la hora de ceder el testigo.





