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El PP vasco rompe toda posibilidad de pacto con el PSE en las instituciones
La investidura del peneuvista Agirre en Álava y la cercanía de las generales han dinamitado las opciones de cerrar acuerdos municipales con los socialistas
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El PP vasco rompe toda posibilidad de pacto con el PSE en las instituciones
DISTANCIA. San Gil y López, en el encuentro que mantuvieron tras las autonómicas de 2005. / L. A. GÓMEZ
El PP vasco ha decidido cerrar todas las puertas al PSE, convencido de que el partido de Patxi López prefiere «alentar la ofensiva nacionalista» y «reforzar» al PNV antes que fomentar un mínimo entendimiento entre los constitucionalistas. En consecuencia, según confirmaron ayer fuentes de la dirección popular en Euskadi a este periódico, la formación de María San Gil ha optado por dar carpetazo definitivo a las opciones de cerrar acuerdos municipales con los socialistas a corto y medio plazo, una posibilidad que hasta el momento se mantenía abierta en Portugalete y en Barakaldo. PSE y PP ya gobernaron juntos en los dos municipios de la Margen Izquierda durante la pasada legislatura y tras las elecciones del 27-M -que restaron un concejal a los populares en ambas localidades- habían mantenido contactos con vistas a asociarse, bastante más avanzados en el caso de la villa jarrillera.

No obstante, y aunque la dirección de los populares vizcaínos había reiterado en las últimas semanas su disposición a estudiar las posibilidades de acuerdo «pueblo a pueblo», al margen de la imposibilidad de alcanzar pactos globales con el PSE, lo cierto es que la cercanía de las elecciones generales de 2008 y la 'campanada' de la Diputación alavesa -conquistada por el peneuvista Xabier Agirre ante la incapacidad de socialistas y populares de alcanzar un acuerdo- han acabado por dinamitar cualquier posibilidad de retomar los contactos con el PSE en septiembre, la intención a priori del PP de Vizcaya. La entente en Basauri -donde la socialista Loly De Juan acabó por elegir como socios a los populares tras la renuncia del concejal de Aralar coaligado con Ezker Batua- quedará así como «la excepción que confirma la regla» en el mapa municipal vasco.

A la larga lista de agravios que esgrime la ejecutiva que preside San Gil se le suma el clima netamente preelectoral que se respira ya en la sede central de Génova, volcada junto con los dirigentes autonómicos en aupar a Mariano Rajoy a La Moncloa a poco más de medio año de los comicios. En esa coyuntura, los populares entienden que «no es oportuno ni es el momento» de hacer guiños a los socialistas, máxime tras constatar que «ya no nos une nada» con el PSE.

Los populares vascos -que han visto considerablemente recortado su poder municipal al quedar marginados del nuevo abanico de pactos locales- no olvidan, por ejemplo, que el PSE prefirió facilitar en un municipio «tan simbólico» como Getxo la elección como alcalde del jeltzale Imanol Landa, a cambio de que el PNV permitiese al socialista José Luis Marcos Merino gobernar en Sestao junto a EB. En consecuencia, el PP se vio relegado a la oposición en ambas localidades.

Las castañas del fuego

El comportamiento de ambas formaciones en el resto de España tras la jornada electoral fue creando un caldo de cultivo anti-pactos, que cuajó definitivamente con lo sucedido en la elección del diputado general de Álava. Socialistas y populares se responsabilizan mutuamente de la investidura de Agirre -cabeza de lista del tercer partido más votado- y la formación de San Gil cree que el PSE ha preferido «regalar» la institución foral a los nacionalistas antes que apoyarles a ellos. «¿Así cómo vamos a pactar? ¿Cómo vamos a ser alternativa con quien no quiere ser alternativa»?, se preguntan en la dirección del PP vasco, que recuerda que el PSE es proclive «a cambiar el marco jurídico» si se alcanza un acuerdo político transversal con el PNV de Josu Jon Imaz.

Así, creen que el PSE sólo busca ahora que el PP «le saque las castañas del fuego» en la Margen Izquierda. En Portugalete, el socialista Mikel Cabieces gobierna con nueve ediles y necesitaría los tres del PP para hacer frente a los nueve que suman PNV y EB. En Barakaldo, Tontxu Rodríguez tiene un margen más amplio de maniobra, aunque si incorporase a los cuatro representantes populares a su Ejecutivo se haría con la mayoría absoluta. En este contexto, el presidente de los populares vizcaínos, Antonio Basagoiti, salió ayer a la palestra para remachar las posiciones de San Gil y dejó claro que no habrá pactos ni se reabrirán las conversaciones tras las vacaciones, salvo «giro absoluto» de los socialistas. Hoy por hoy, dijo, han favorecido «al PNV de Egibar» en Álava y están «cercanos al nacionalismo radical».
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