La Herrera, un pueblo albaceteño de 400 habitantes, ha pedido ayuda a las distintas administraciones ante el asentamiento de casi mil inmigrantes rumanos y búlgaros, que han elegido un paraje cercano al trasvase Tajo-Segura para instalar su campamento. Muchos de ellos han participado en la campaña del ajo y esperan a que les den trabajo en la recogida de la cebolla.
Hasta ahora, los vecinos han convivido pacíficamente con los extranjeros, pero temen que, de prolongarse su estancia, se incrementen la inseguridad y los conflictos. Además, aseguran que los inmigrantes llenan de suciedad el pueblo cuando acuden a última hora para celebrar multitudinarios botellones.