Se cree que el caso de legionela es anterior al brote de fiebre aftosa y el paciente ya se ha recuperado. Aun así, las autoridades intentaban ayer establecer dónde había estado dicho empleado entre diez y quince días antes de caer enfermo, en busca de pistas que clarifiquen la investigación.
La legionela es un caso raro de neumonía, causada por una bacteria que produce síntomas parecidos a los de la gripe y puede ser mortal en un 5 y un 15% de los casos. La forma más habitual de contagio es la inhalación de vapor de fuentes de agua como duchas o de sistemas de aire acondicionado contaminados con la bacteria. Pero no se puede pasar de una persona a otra.
Respecto al virus de la fiebre aftosa, afecta al ganado y sus síntomas incluyen, entre otros, fiebre y heridas en la boca. En principio no hay peligro para las personas (aunque éstas lo pueden transportar en la ropa) y no se han registrado apenas casos en seres humanos. El último que se recuerda en Reino Unido se remonta a 1966.
El Instituto para la Salud Animal se encuentra en el mismo recinto que la farmacéutica Merial, una compañía que produce vacunas para animales subvencionada por el Gobierno británico. Aunque sigue sin saberse con certeza la causa del contagio, volvió a afirmarse que hay «una probabilidad muy alta» de que el foco se encuentre en el recinto que alberga sendos organismos, situados a tan sólo unos kilómetros de las granjas en cuestión. Según las autoridades, se baraja que uno de sus empleados habría difundido el virus de manera accidental o deliberada.
Para hoy se esperan los resultados de los análisis realizados en una tercera granja en la que sin confirmarse el contagio, ya se han sacrificado sus 362 vacas, ovejas, cabras y cerdos, lo que eleva el número total de sacrificios por encima del medio millar. La situación dista de volver a la normalidad para los ganaderos, no obstante, desde ayer los granjeros pueden al menos llevar a sus animales al matadero.







