Se supone que el otro conductor, ignorante él, se comió el mal fario tendido de acera a acera por el bendito gato. Un matiz gracioso es ese pensar en salvar el culo a toda costa y el placer en embaucar al prójimo. Rituales como estos son habituales, recuérdense los famosos cuernos de Berlusconi, y se huye de los gafes como de la peste. Pero lo mejor, como en tantas cosas, es Nápoles. Hay toda una teoría cabalística y de interpretación de sueños para la lotería, que hasta se puede consultar en la página web del organismo de apuestas. En la 'smorfia', la lista clásica, a cada imagen soñada corresponde un número. Desde una mujer desnuda (21) o unos pechos (28), a la Madonna (8) o las almas del purgatorio (85). En fin, el arco completo de la imaginación.







