La razón esgrimida por los trabajadores es el bloqueo en la negociación abierta para crear las bolsas de trabajo del personal eventual. Conociendo el perjuicio que pueden ocasionar sus movilizaciones, los trabajadores de TCSA piden «disculpas anticipadas» y esperan que los usuarios «sepan entender que las movilizaciones son en demanda de justicia y respeto a la dignidad del colectivo trabajador».
De no evitarse la huelga, decenas de miles de bilbaínos y visitantes se verán afectados ante la falta de un servicio esencial en fiestas; baste decir que el nocturno de Bilbobus, el popular 'gautxori', fue utilizado por más de 50.000 viajeros el año pasado.
Implicacion institucional
La empresa tacha de «nimios» los motivos con los que se justifica la huelga y se mantiene a la espera de la decisión que tomen los trabajadores en la asamblea del próximo día 14. Por su parte, desde las administraciones foral y municipal se desentienden del conflicto laboral. Fuentes consultadas por este periódico aseguraron ayer que se trata de «un asunto entre trabajadores y empresa» en el que no tienen nada que ver, a pesar de que TCSA es la concesionaria del servicio público. De seguir así, la huelga parece más que cantada. «Si las instituciones no se implican estamos abocados a ella», afirma Juan Antonio Fernández, portavoz del comité, para quien el paro «es también contra las instituciones porque se lavan las manos» ante la situación del transporte público.
Según Juan Antonio Fernández, el criterio para otorgar las nuevas plazas eventuales debería ser «el número de días acumulados por trabajador». En este sentido, denuncia que los criterios que aplica la empresa en estas contrataciones permitirían dejar fuera de la bolsa de eventuales a «alguien que ha estado trabajando tres años». También reclama que sean «un plus añadido» los diferentes complementos formativos acumulados, porque así «los conductores tendrán una mejor preparación y ello redundará en beneficio del usuario».









