
LOS DATOS
Proceden de Zaragoza, Teruel y Murcia, entre otras ciudades, así como también de Cataluña, Navarra y Álava. Tienen entre 18 y 26 años y les gustan las mismas cosas que al resto de los jóvenes de su generación. Sin embargo, cuentan con una sensibilidad especial que les ha llevado hasta la residencia de ancianos de la villa turística para dialogar entre generaciones.
«Los integrantes de esta segunda tanda son algo mayores que los de la anterior remesa. Creemos que puede ser una de las principales razones por las que enseguida se ha establecido una conexión tan especial con los mayores», destacan las monitoras de la asociación cultural Ainara de Rontegi, Barakaldo. Este colectivo es el responsables del campo de trabajo que se prolongará hasta mediados de mes.
Antonia está encantada. «Me tratan de maravilla. Llevo muchos años en la residencia y son como un soplo de aire fresco que me hace recordar otros tiempos», comenta poco antes de que una joven voluntaria empuje su silla de ruedas para visitar el mercadillo semanal de la villa.
Julen prefiere permanecer en el jardín mientras escucha la música que interpreta con su guitarra una de las jóvenes catalanas. Con ellos, está Diego, un logroñés que se encuentra a punto de cumplir los veinte años y es la segunda vez que se embarca en una aventura de este tipo.
Vínculo especial
«He estado en otro campo de trabajo de carácter social con niños. Es muy diferente, pero los dos, sin distinción, son verdaderamente gratificantes», reconoce este riojano. Otros prefieren jugar a las cartas, al dominó o simplemente hablar.
«La prensa constituye un buen cauce para comenzar la conversación que casi siempre deriva hacia la vida de la persona mayor con la que estás. Al final conoces muchas cosas privadas», indican las monitoras.
«Si hay varios días que coincides con la mismo anciano al final se crea un vínculo especial que es muy difícil de olvidar», recalca Diego. Las animadoras de la propia residencia son las que marcan el programa de actividades a seguir ya que conocen al detalle la situación médica y personal de los 85 residentes.
«También aportamos nuestras ideas, de hecho estamos preparando una fiesta, pero lógicamente, son ellas las que nos dicen con quién podemos hacer unas cosas y con quién no», detallan.





