
El epicentro del terremoto está localizado en las hipotecas de alto riesgo de EE UU, concedidas a clientes de escasa solvencia. Este negocio ha entrado en crisis por el enfriamiento del mercado inmobiliario -que se ha traducido en un descenso de los precios- y la subida de los tipos de interés, lo que ha llevado a suspender pagos a algunas entidades de crédito. La principal preocupación radica en el riesgo de contagio, debido a que muchas de estas firmas emitieron bonos garantizados con 'hipotecas basura', que fueron adquiridos por fondos de inversión de todo el mundo. Es el caso de BNP Paribas, que ha tenido que 'congelar' tres de sus productos; o del Deutsche Bank, que ha visto cómo los activos de unos de sus fondos perdían el 30% de su valor.
Inyecciones de liquidez
La desconfianza se ha apoderado del mercado y los bancos se resisten a dejarse prestado dinero, lo que ha disparado el tipo de interés. Para combatir esta sequía de liquidez, el BCE abrió el grifo de emergencia el jueves con una histórica inyección de liquidez de 94.821 millones de euros. Ayer adjudicó otros 61.050 millones al 4%. La Reserva Federal norteamericana ha seguido sus pasos y a los 17.480 millones que proporcionó inicialmente añadió ayer 25.591 en dos tandas. No están solos. A su ayuda acudieron el Banco de Japón, el de Australia y Canadá.
Estas intervenciones han logrado que los tipos de interés interbancarios, que estaban repuntando tanto en EE UU como en la zona euro, volvieran a descender. Sin embargo, la contundencia de la actuación, más agresiva incluso que la posterior al 11-S, ha dejado la imagen en el mercado de que los peligros que acechan son de enorme gravedad. «Esto sólo sucede en situaciones de crisis, así que es un claro indicio de que los problemas en el mercado crediticio son importantes», resume un economista del Banco de Tokio Mitsubishi a Bloomberg. Se teme que, debido a la creciente aversión al riesgo, haya grandes dificultades para el acceso a financiación, lo que obstaculizaría las operaciones corporativas como fusiones y adquisiciones. Sin olvidar su posible impacto en la economía real.
Con esta incertidumbre, las bolsas de todo el mundo se tiñeron de 'rojo'. La sangría comenzó en Japón, con un retroceso del 2,34% en el índice Nikkei. Luego le tocó el turno a Europa. Londres fue la más castigada con una caída del 3,7% mientras que Fráncfort fue la que mejor capeó el temporal al dejarse un 1,5%. El mercado español quedó en la zona intermedia, con una pérdida del 2,59% en el Ibex 35, que cerró en 14.453 puntos.
Aunque Iberia encabezó los 'números rojos', al ceder un 5,8%, las entidades financieras fueron las principales damnificadas. Los dos grandes bancos, el BBVA y el Santander, cayeron un 3,8% y un 3,2%, respectivamente. Este sector también se llevó la peor parte en el resto de Europa. Wall Street, sin embargo, frenó su caída al final de la sesión y tan sólo cedió el 0,2%.









