
Además de los votos en blanco y la abstención de los socialistas, Miguel Sanz contó con 24 votos a favor (UPN y CDN) y 14 en contra (Nafarroa Bai e IU). Con esta segunda votación finaliza un proceso de investidura que se inició el pasado jueves con el discurso de Miguel Sanz y continuó ayer con las réplicas de los portavoces de los grupos parlamentarios y con la primera votación, en la que era necesaria una mayoría absoluta que no obtuvo.
Mientras se desarrollaba la votación, en el exterior del Parlamento, más de un centenar de personas, muchas del ámbito socialista, protestó por la reelección de Sanz, favorecida por PSN. Entre los asistentes, además de concejales de Nafarroa Bai, varios representantes de agrupaciones socialistas de la Ribera de Navarra, que han abucheado a Carlos Chivite.
"Bien está lo que bien acaba"
Después de ser elegido, Sanz ha aludido al largo proceso que tras las elecciones del 27 de mayo ha concluido hoy con su elección y ha valorado que "bien está lo que bien acaba y creo que ha acabado bien para Navarra" porque "ha imperado el sentido común" y ahora "se abre un nuevo periodo de esperanza que yo procuraré que también sea un periodo de convivencia".
En todo caso, también ha advertido de que "ahora no acaba nada" sino que "empieza un nuevo periodo con mucho trabajo, porque es mucho lo que hay que hacer en esta comunidad", una labor en la que ha comprometido su "esfuerzo" y su "experiencia". En su nueva etapa de gobierno, ha animado a mirar hacia adelante sin perder de vista el pasado, pues "de vez en cuando convendrá mirar por el retrovisor para ver qué es lo que hemos hecho mal y qué es susceptible de mejora".
Reunión con Zapatero
Por otro lado, ha confirmado que tras su compromiso expresado ayer ante el pleno de iniciar unas mejores relaciones con el Gobierno central, ya se ha "avanzado algo" para una posible reunión con el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, aunque emplazó a su materialización hasta que finalice el período vacacional.
En relación con una concentración de protesta desarrollada a la entrada del Parlamento contra el acceso de Sanz a la presidencia tras la abortada negociación de un gobierno entre PSN, Na-Bai e IUN, ha afirmado que "no se puede construir nada desde la frustración y el resentimiento". "Nada es posible si no existe ilusión y esperanza, y si no se lleva a cabo un análisis riguroso de la situación que atraviesa el partido socialista en este caso", ha dicho sobre la decisión final del PSN de dar por zanjada la negociación para un gobierno alternativo al suyo.
"Quienes tienen que hacer este análisis son ellos mismos -ha dicho en referencia al PSN- porque difícilmente saldrán de la crisis en la que están inmersos y que el propio secretario general del PSN reconocía el otro día", señaló en referencia a Carlos Chivite, que esta misma semana reconoció que su formación "hace aguas". Por ello, ha aconsejado que la que el partido socialista debe llevar a cabo "tiene que ser una reflexión profunda y sincera, sin complejos, y si en ella en un momento determinado a mí se me requiere una cierta colaboración, discreta o como quieran, yo la haré", se ha ofrecido Sanz.
Sin distanciarse del PP
Por otro lado, el nuevo presidente ha negado que en su discurso de investidura se haya distanciado del PP, ya que si bien ha reconocido que "quizá haya habido una diferencia de talante o de formas, yo no he modificado mi discurso en nada y tampoco he modificado mi actitud respecto al Partido Popular".
En todo caso, "siempre defenderé el interés general de Navarra aunque eso no coincida con el PP. Eso no lo he dicho ahora sino que lo he hecho antes también. Es lo que tenía que hacer y lo que seguiré haciendo, pero eso no significa distanciamiento alguno. Cada cual estamos donde estamos y es bueno que sepamos dónde estamos", zanjó.








