Ulecia -él procede de otro pueblo de sierra, San Román de Cameros, y es buen conocedor del microcosmos rural- reconoce que el clima social en Brieva «es una preocupación ya antigua y anterior a la moción de censura, cuando ya existía un ambiente muy enrarecido».
Admite, sin embargo, sus limitaciones a la hora de atajar la crispación. «Es algo que no se puede resolver sólo con medidas policiales. Hace falta la decidida voluntad de los vecinos de lograr una convivencia razonable. Y los pleitos judiciales pendientes, ya los resolverán los jueces». Asegura que la Guardia Civil -cuya actuación respalda «por completo»- «lleva más de un año pendiente de este conflicto y subiendo a menudo a Brieva».
El representante del Gobierno central en La Rioja da por sentada la autoridad del alcalde de Brieva, Pedro Somalo. «Su autoridad en el pueblo y su legitimidad son incuestionables, como lo fueron las del alcalde anterior durante su mandato. Somalo ha sido ratificado en las urnas dos veces en un año».







