
En realidad, romper y volver a empezar en una relación sentimental no tiene nada de raro. Pero cuando esa relación está en el ojo público, hay una corona en juego, y tu futuro suegro es Carlos de Inglaterra, entonces una segunda oportunidad te la venden carísima. Sospecho además que Carlos no acaba de entender qué le ve su hijo a esta chica. Estoy segura de que él ni siquiera la considera guapa. "Hmmm, le falta quijada...", debe de pensar para sus adentros el marido de Camilla. Y, para colmo, Kate tampoco tiene pinta de ser una mujer que se conforme como regalo de cumpleaños con un par de ovejitas, por más que sean de la raza Cotswold.
Nadie duda en Gran Bretaña de que Middleton tiene carácter. Allí aseguran que es ella la que ha llevado siempre el timón de su noviazgo con Guillermo y que ese don natural para el mando le ha valido el puesto de timonel en el equipo femenino de remeras denominado 'The Sisterhood', que se batirá el 25 de agosto, a bordo de un dragón chino y sobre el Canal de La Mancha, contra el equipo masculino 'The Brotherhood'. Así que hombres contra mujeres, guerra de sexos sobre las olas, pasión, sudor y competición... ¿Apabullante currículum para una futura reina británica! (Nada, que como ésta entre en el Gotha, ya pueden ir temblando los regios regatistas de la Copa del Rey, empezando por Harald). Es más, estoy segura de que si Enrique VIII pudiera verla, se enamoraba de ella y la convertía en su séptima esposa... Aunque luego le mandara cortar la cabeza.
Por eso creo que, llegada a este punto, Kate debería cruzar el Canal de la Mancha, aunque en Buckingham la repudien por haber metido el remo. Si ha conseguido reconquistar a Guillermo una vez, ¿por qué no dos? Al fin y al cabo, como nos demuestra ese vídeo en el que un cachorro de búfalo (el Rafa Nadal de los búfalos) logra salvar su vida tras ser atacado por cinco leonas y un cocodrilo gigante, en la vida nunca, pero -óyeme bien, Kate- nunca hay que dar nada por perdido.







