Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Más Actualidad

CRÍTICA DE TV
Brujos
11.08.07 -
Vota
0 votos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Ha pasado en una cadena local de Marbella, la M95, uno de esos canales dedicados a la 'videncia' y la cartomancia. Estaba una de las 'videntes' en antena cuando, de repente, ¿pum!, explosión, incendio, las llamas que se apoderan de las instalaciones y la vidente y otra propia que abandonan a toda prisa el local mientras llegan los bomberos, imagino que asperjando agua bendita. Es un suceso sugestivo, sobre todo por el escenario, y da que pensar sobre la gran cantidad de contenidos brujeriles que llenan hoy nuestras pantallas. No hay que dejar de repetir cuál es el proceso profundo de la cosa, porque, si no, no entenderemos nada. Es que, además, siempre ha sido así: primero, los sacerdotes abandonan el altar entre las risotadas descreídas de la concurrencia; acto seguido, brujos y quirománticos se apresuran a ocupar su puesto, y la antaño descreída multitud dispensa a estos recién llegados una credulidad patética. Pasó en el Egipto de los faraones, pasó en la vieja Roma y, ahora, también aquí, entre nosotros. Es como si hubiera una ley (cómica) de la compensación (cósmica).

Así tenemos ahora la tele llena de series espiritistas, fenómenos paranormales y videntes de bazar. Este último fenómeno es llamativo en las cadenas locales, porque prolifera por doquier: una señora desgreñada, provista de unos naipes y mucha labia, atiende las llamadas de los espectadores y les adivina el futuro. Lo prodigioso no es que la señora adivine nada, sino que el espectador se lo crea todo. Desde el punto de vista profesional, es una lástima que la televisión local haya parado en esto; desde el punto de vista sociológico es un signo muy interesante, una de esas señales que definen a una civilización. Pese a su sofisticación tecnológica, la imagen del humano que cultiva la brujería elemental rodeado de canales de televisión, teléfonos móviles y líneas ADSL es infinitamente más primitiva que la del alquimista medieval, aquel que con alambiques buscaba las equivalencias profundas de las cosas. En el mundo de la brujería elemental es también donde el folclore sitúa los acontecimientos extraños e inquietantes. Como esa combustión del estudio de la M95 de Marbella. ¿Quién juega con fuego?

Comparte esta noticia

¿Qué es esto?

Vocento
SarenetRSS