El motivo de su turbio aspecto hay que buscarlo en la conexión del depósito de El Pando con el pantano del Juncal, en Guriezo, maniobra indispensable si se quiere garantizar el abastecimiento «absoluto» del municipio en verano. Así, el sospechoso color del agua se debe a la presencia de «una serie de inofensivas microalgas» que habitan en el mencionado embalse. «Está depurada, tiene un grado de turbidez inferior al permitido por ley y los índices de Ph son normales». El agua, por tanto, «no está turbia ni tiene fangos. Es absolutamente potable», aclaró Fernández.
Para añadir aún más garantías a los vecinos de Castro, el edil de Industria aseguró que varios técnicos de la depuradora cercana al depósito de El Pando miden «cada hora» los niveles generales de salubridad para que se mantengan estables. «Aquí no estamos acostumbrados a este tipo de agua, porque la que solemos consumir se recoge de los ríos y, por lo tanto, está más oxigenada», argumentó el edil.









