Alrededor de las 20.30, la esposa del hombre extraviado se comunicó con los agentes municipales para explicar lo que sucedía e indicar que su marido, además de estar prácticamente ciego, padecía diabetes y debía tomar su medicación. «Nos dijo que su esposo no había regresado a casa y que eso no era normal», recuerdan en la Policía, donde estuvieron pendientes del caso.
Desde ese momento, los agentes y la esposa de este hombre se mantuvieron en permanente contacto. Preocupada por lo que ocurría, a las dos de la madrugada la mujer denunció también la desaparición en la Ertzaintza. Teniendo en cuenta las condiciones de la persona extraviada, los efectivos iniciaron la búsqueda de inmediato, aunque la suspendieron a las cinco de la mañana.
Poco después, la Ertzaintza retomó las pesquisas con ayuda de un helicóptero, aunque fue la propia esposa del invidente quien dio con él sobre las nueve menos cuarto de la mañana de ayer. Estaba sano y sin ningún rasguño.









