La serie describía las aventuras y desventuras de Miguel Díaz Olmedo, un atlético muchacho convertido en patrón de la tripulación de un barco. Su sino: la eterna pelea, sable en mano, contra los terribles piratas de las costas del Caribe.
Las viñetas de estética barroca de 'El Cachorro', con encuadres espectaculares, las originales situaciones descritas y la genial narrativa, adelantada a su tiempo, cautivaron a toda una generación de lectores, entre los que se encontraban futuros genios del lápiz como Carlos Giménez. Las multitudinarias escenas resumían el peculiar carácter que profesaba el autor, capaz de mezclar la algarabía y el humor con las luchas encarnizadas en cautivadoras imágenes. Iranzo creó escuela, aunque la popularidad de su vástago fuera ensombrecida por 'El Capitán Trueno' y compañía. Sus trabajos se encontrarse, sobre todo, en espacios para coleccionistas y vía internet.
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